¿Echa de menos el internet los 90? En esta red social podrá dar rienda suelta a su nostalgia noventera

En sus inicios, allá por los años 90, la red de redes era “salvaje”. Hoy en día es un lugar completamente civilizado en el que el usuario navega en “nichos”. Pero, ¿y si diéramos el puntapié a tales “nichos” para recuperar el carácter agreste que en su día caracterizó internet?

Esta es la pregunta que se hizo hace poco el programador Paul Ford y a la que decidió dar respuesta con Tilde.Club, una red social que no aspira ni mucho menos a ser la “asesina” de Facebook. No en vano, ni siquiera tiene muy claro que sea una red social.

Para “parir” su criatura, Ford simplemente alquiló un servidor e invitó a sus seguidores en Twitter a subir cosas, lo que quisieran. En el particular “parto” deTilde.Club, Ford confiesa haberse puesto un poco borracho, borracho de nostalgia. No en vano, el nombre de su red social, Tilde.Club, es un homenaje al símbolo “tilde” (~), omnipresente en la primigenia red de redes.

No obstante, y pese a ser fruto de una borrachera, Tilde.Club comenzó muy pronto a atraer a cientos de “geeks” deseosos de volcar en esta plataforma toda su morriña noventera. A través de un pequeño espacio web (tilde.club/~Nutzername), estos “geeks” empezaron a vomitar su añoranza de la “fea” pero maravillosa red de redes de los 90, una añoranza que tomó la forma de webs creadas mediante las infames líneas de comandos de aquella época.

Aquí van algunos ejemplos que lo que circula actualmente en Tilde.Club:

– Varias webs retro de “look” noventero.

Reproductores de cassettes.

Blogs privados, naturalmente en estilo HTML de sabor retro.

“Mashups” de clips musicales de YouTube.

– Infinidad de gifs.

Ford reconoce que el éxito de Tilde.Club, gracias al cual le han llovido elogios –“Un desconocido llegó a poner 24 dólares debajo de la puerta de mi casa”, bromea–, le ha desbordado de alguna manera. Sobre todo teniendo en cuenta que Tilde.Club nació sin ningún objetivo en concreto y continúa huérfana de objetivos. “No tiene modelo de negocio, no tiene tampoco relevancia para las marcas y no hay nada que pueda optimizarse en esta plataforma”, señala Ford.

Tilde.Club no sirve en realidad para nada sino para pasar el rato, para conectar a “frikis” deseosos de experimentar en la red de redes, pero por eso es quizás tan genial. Porque nos retrotrae a los inicios de internet, unos inicios en los que el corazón que hacía palpitar la red de redes era, como en Tilde.Club, un puñado de ordenadores conectados que unían personas.

Marketing Directo

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