Internet ha vuelto a poner de moda el podcast y la radio revive de nuevo

Durante las últimas semanas, todos los medios estadounidenses que hablan de las cosas que están absoluta y rabiosamente de moda repetían una palabra de forma recurrente en sus titulares. La palabra era Serial y detrás de ella se ocultaba no solo un documental (ese género que no suele despertar pasiones) sino además un programa de radio de los que podrían llamarse simplemente independientes.

Serial recoge la investigación que Sarah Koenig, una productora asociada a This American Life (uno de los podcasts que están recuperando el género en Estados Unidos), realizó sobre la relación entre Adnan Syed, un estudiante adolescente, y su ex novia Hae Min Lee, que fue asesinada en 1999 y, según un tribunal estadounidense y basándose en el testigo de uno de los amigos de los dos jóvenes, murió a manos de su ex novio. Koenig se entregó a una intensa investigación y el podcast (casi una hora de programa que salía cada semana) era esperado con pasión por los internautas.

El podcast se convirtió en líder de descargas en iTunes en varios países y consiguió cifras millonarias de oyentes. En un artículo en The Wall Street Journalrecuerdan, incluso, que se asoció rápidamente a aquellos contenidos de la era dorada de la radio y que el efecto que tuvo en los oyentes ha ido mucho más allá de lo que suele suceder en internet. Los profesores de inglés de los institutos estadounidenses empezaron a usarlo como material de clase (ya que el programa jugaba muy bien con las técnicas narrativas), los internautas empezaron a investigar los hechos de forma paralela a medida que avanzaban las entregas y hasta Hollywood empezó a obsesionarse con la historia. Teniendo en cuenta que detrás de todo está la radio pública de Chicago y una organización sin ánimo de lucro, el programa ha conseguido un éxito sobresaliente.

Pero el éxito de Serial no muestra solo lo que un contenido de calidad y muy cuidado puede conseguir en internet, sino también cómo la red está trayendo de vuelta unos contenidos que hasta ahora se consideraban desfasados. El podcast ha vuelto.

El revival del podcast

Entre los primeros contenidos que afloraron al calor de internet, se encontraban los podcasts, que eran entonces lo que los consumidores consideraban radio en la red. Los primeros programas aparecieron en diferentes webs y en esos primeros años, a finales de los 90, los podcast eran algo que parecía muy cool.

Su éxito fue limitado. A principios de la década de 2000, los podcasts estaban de capa caída y no parecían en absoluto lo más moderno del mercado. Nuevos contenidos (como los vídeos) parecían mucho más atractivos y dinámicos y además los contenidos que solían protagonizar los podcasts no eran especialmente atrayentes. El podcast era el territorio de los contenidos de nicho y de los contenidos no muy atractivos. Descargar esos contenidos (algo necesario ya que se estaba en la era pre internet móvil) era inevitable si se quería poder escucharlos (aunque en realidad tampoco había una forma mainstream de llevarse esos contenidos a cualquier otro lugar más allá del ordenador) pero resultaba pesado y latoso, al tiempo que las velocidades de navegación de internet no eran entonces las mejores.

Pero entre ese momento y el de ahora algo ha cambiado. El podcast ha vuelto a ponerse de moda y ha conseguido llegar a consumidores a los que no llegaba entonces. Serial es un gran ejemplo, pero no es el único. Por haber hasta hay opciones de nicho altamente millennial que consiguen despertar las pasiones de esos grupos, como puede suceder con Gilmore Guys, un podcast en que el que dostíos (guys) analizan cada capítulo de la serie de culto (y considerada posesión femenina) Las chicas Gilmore.

Varias son las razones que han impulsado este crecimiento. Por una parte, está la misma demanda que explica que los contenidos longform estén de moda. Los internautas no solo quieren listas, vídeos virales y gifs, también buscan contenidos de mayor duración o extensión que aborden temas en profundidad. Por otra parte, la tecnología está ayudando a hacer que sea más fácil que nunca acceder a todos ellos. Las cifras de oyentes de estos contenidos lo demuestran. En 2013, Apple aseguraba que contaba con 1.000 millones de suscriptores a podcast en su tienda iTunes. RawVoice, un site que permite encontrar podcasts, apuntaba a The Washington Post que en cinco años había triplicado el número de oyentes de sus contenidos.

Cuestión de tecnología y de cambio de modelo

La aparición de herramientas como el iPod, pero sobre todo el boom de los smartphones han hecho que escuchar podcasts sea más fácil que nunca. Además, internet móvil es un bien de uso corriente, lo que permite estar conectado en todo momento a la red y acceder a estos tipos de contenidos. Como nos explica una consumidora habitual de estos contenidos, que empezó a usarlos como un recurso de entretenimiento para los largos viajes en autobús y en avión, no consumen tanta batería en los smartphones como otros contenidos, son breves píldoras de información (la media de duración de los más exitosos entra en los 20 minutos) y no requieren mirar a la pantalla todo el rato.

Igualmente, los coches empiezan a estar conectados a internet y el coche ha sido un habitual espacio para escuchar la radio. Con internet es posible no quedarse únicamente con la radio de noticias o la radiofórmula que toca y escoger a la carta entre la oferta de contenidos que ofrece internet. Y esto está haciendo, por otra parte, que un medio que no está en su mejor momento esté cambiando de rumbo.

La radio vivió días mejores: hace unas cuantas décadas era el gran medio de comunicación al que todos recurrían para enterarse de las últimas noticias. La televisión le asestó un golpe mortal y el paso de los años ha acabado hundiéndola más. Como suelen indicar a los estudiantes de Periodismo cuando se sientan en clase de radio, el mayor problema que tiene este medio de comunicación es que sus oyentes se están muriendo (y esa audiencia no se está recuperando con un cambio generacional). Además, la radio – en un mundo cada vez más techie – no ha dado el salto al modo tecnológico. La radio digital (a pesar de que estaba previsto el apagón analógico como sucedía en la televisión) nunca llegó, ya que el temor a una mayor segmentación de mercado y que los oyentes no quisiesen hacer una inversión en nuevos equipos tiró hacia atrás las previsiones.

Pero que la radio se haya quedado congelada en sus esquemas del pasado no implica realmente que los oyentes lo hayan hecho. Los consumidores, que se han acostumbrado a consumir bajo demanda los contenidos audiovisuales, también quieren escuchar la radio así. Como explica una voz de la industria a NYmag, ahora que los contenidos radiofónicos han saltado al formato bajo demanda los oyentes se han lanzado en masa a ellos. Los pioneros de la segunda ola de los podcasts están siendo a la radio lo que Netflix fue en su momento a la televisión.

Y, además, crear estos contenidos resulta mucho más barato que crear contenidos en vídeo (los recursos técnicos necesarios son menores) lo que hace que amortizarlos sea más sencillo.

Tienen ya publicidad

Porque, y ahí está la gran diferencia con los podcast del pasado, la industria del podcast de hoy en día (al menos la de Estados Unidos, que es la que está marcando la pauta) es rentable. Todos estos contenidos cuentan con anunciantes y tienen por tanto ingresos asociados a su trabajo. En el caso deSerial, por ejemplo, MailChimp se convirtió en su patrocinador y ayudó a soportar los gastos asociados a la investigación.

Para las marcas, los podcasts son una manera de llegar a los internautas de una forma en la que sí son conscientes. No hay forma de saltarse los anuncios (o al menos es casi más cómodo escucharlos sin mayor preocupación) y tampoco han desarrollado (como ocurre con los banners) la capacidad de ignorar esos contenidos. Y los estudios dicen que el consumo de estos contenidos (con unos auriculares de forma individual) hace que sea una experiencia más íntima y personal que la de otros contenidos en otros formatos, sentimiento que se aplica también a los anuncios que se escuchan durante la emisión.

Un artículo publicado en Puro Marketing

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