Google Kids se lanza a la conquista de las audiencias infantiles

Google anunciaba hace unos meses que estaba trabajando en un cambio en su estrategia a la hora de llegar a los consumidores más jóvenes y que esperaba lanzar productos adaptados a esa audiencia específica. YouTube o Chrome serían algunos de los productos que serían modificados para dar un mejor servicio a los más pequeños. Hoy el anuncio se ha convertido en realidad: Google va a lanzar hoy uno de esos primeros productos para niños.

La compañía se estrenará con YouTube Kids, una aplicación gratuita que empezará estando solo disponible para dispositivos Android y que dará acceso únicamente a los contenidos que son apropiados para ese grupo de consumidores específico. Vídeos educativos y contenidos destinados al mercado infantil serán los que doten de contenido a la plataforma. La app será, según las previsiones de la firma y tal y como recogen los medios estadounidenses, lanzada hoy mismo al mercado.

Google defiende el proyecto como una solución a medida de lo que ciertos consumidores, los padres de los niños que accederán a la aplicación, demandan. “Los padres no están constantemente pidiendo si podemos hacer de YouTube un lugar mejor para los niños”, explica a USAToday Shimrit Ben-Yair, project manager en el grupo de trabajo que ha desarrollado el producto.

Los niños ya están de hecho en los servicios de Google como consumidores. Las cifras así lo demuestran. La tasa de crecimiento de los minutos de tiempo consumidos en la plataforma tal y como ahora mismo la conocemos está en el 50%. En los vídeos destinados al público familiar, por el contrario, sube hasta el 200%. Y, de hecho, no hay más que ver algunos de los vídeos más populares en las listas de lo que triunfa en YouTube. En España, quienes encabezan los rankings de vídeos más reproducidos son episodios de PeppaPig, vídeos de los Cantajuegos y el archifamoso online Pocoyó.

Google ha dedicado meses de trabajo al proyecto y ha sido especialmente cauteloso con el mismo. Según apuntan en la prensa estadounidense, la firma puso a trabajar en el mismo a desarrolladores con hijos (que se puede deducir entenderían bien qué preocupaciones despertaría el producto) e hizo que lo probasen terceras partes como Common Sense Media, una plataforma especializada en hacer reviews sobre productos de tecnología para establecer cómo son en relación a los niños y sus prácticas de uso.

La app cuenta, al parecer, con una interfaz sencilla de usar y con muchas posibilidades para controlar lo que hacen. La aplicación permite establecer diferentes niveles de control parental (desde bloquear contenidos a apagarla cuando se sobrepasa el tiempo de uso predeterminado) y por defecto limita ciertas búsquedas potencialmente peligrosas (si un niño busca ‘sexo’ en la app se encontrará con un mensaje que le invitará a buscar otra cosa).

El mercado ya está ahí

¿Conseguirá YouTube redirigir con esta app a su audiencia más joven? Estar ya está ahí. Diferentes estudios han probado que YouTube es uno de los destinos favoritos en internet de los grupos generacionales más jóvenes. Según un estudio reciente, los tweens (de 8 a 12 años) son grandes consumidores de YouTube, a pesar de que la teoría sobre la red de vídeos implica que hay que tener 13 años para poder usarla (pero lo cierto es que no existe ningún control efectivo que impida acceder si se tienen menos de esos años y, para crear una cuenta, siempre se puede mentir a la hora de decir los años que se tienen).

De hecho, las cifras de penetración de la red social de vídeo entre ese mercado son sorprendentes. El 93% de los consumidores tweens es usuario habitual de YouTube y el 69% de estos usuarios habituales tienen su propia cuenta, a pesar de que la limitación de edad lo habría hecho teóricamente imposible. Aún así, pocos de esos consumidores preadolescentes con cuenta en YouTube suben sus propios contenidos: solo un 28% lo hace, lo que buscan en realidad es ver los vídeos de los demás.

En YouTube los niños son simplemente receptores de los mensajes y no emisores, lo que los convierte en un target específico para las empresas que producen contenidos y para los anunciantes. Pero ¿dónde están los límites en este terreno?

Como ya explicaba en una entrevista hace unos meses, cuando adelantaba que Google estaba trabajando en las versiones para niños de algunos de sus productos, Pavni Diwanji, vicepresidenta de ingeniería, la compañía ya se imaginaba que tanto los productos como la decisión despertarían cierta crítica entre el mercado. “Prevemos que será controvertido”, reconocía entonces sobre la idea de lanzar versiones infantiles de los productos, “pero la simple verdad es que los niños ya usan la tecnología en casa y en el colegio. Así que la mejor aproximación es la de simplemente verlo y hacer que la tecnología se emplee de una manera mejor”.

La publicidad que llega a los niños está regulada por diferentes normativas en los diferentes países, que hacen que las marcas tengan que ser mucho más rígidas en lo que hacen y que puedan usar menos trucos para llegar a los consumidores. El salto del consumo infantil a la red acabará haciendo que esas normas se adapten a estos nuevos escenarios y que creen condiciones específicas para ellos.

Un artículo publicado en Puro Marketing

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