Especificaciones en un smartphone: no es oro todo lo que reluce

Una cámara de muchos píxeles, el procesador con más núcleos o la pantalla de más resolución… ¿Realmente garantizan un smartphone de primer nivel?

¿En qué nos fijamos a la hora de comprar un smartphone? Muchos de nosotros tendemos a comprar por recomendaciones de amigos y conocidos, fiarnos de la opinión del comercial de la tienda o, sencillamente, apostamos por los teléfonos con mejores especificaciones.

Sin embargo, el dispositivo con mayores prestaciones sobre el papel no tiene por qué ser, necesariamente, el que ofrezca un mejor rendimiento en nuestras manos ni la experiencia de uso más adecuada a nuestras necesidades. Y es que, como suele decirse, “la potencia sin control no sirve de nada”. En el caso de los smartphones, cada una de las especificaciones no se pueden leer de forma aislada sino en relación con el resto de componentes que conforman el terminal y, por supuesto, con el aprovechamiento que el software del dispositivo puede realizar.

Sirva de ejemplo el iPhone de Apple: rara vez ha contado con procesadores, baterías o cámaras que superaran a la de sus rivales, como Samsung con su gama Galaxy. Pero gracias a su excelente sistema operativo y su extraordinaria integración de hardware y software, se trata de uno de los smartphones más completos que existen. Por el contrario, también encontramos teléfonos que incorporaban funcionalidades fuera de lo común -como el Nokia 1020 y su cámara de 41 Mpx- pero que fueron un absoluto fracaso por la mala sincronía con el resto de elementos-en el caso del Nokia 1020, una pantalla AMOLED y una batería de apenas 2.000 mAh que no aguantaba todo el día si se realizaban demasiadas fotos-.

Siguiendo con el caso de las cámaras fotográficas, existe la creencia popularizada de que un mayor número de megapíxeles equivale a mejores instantáneas. La realidad es que ese parámetro sólo hace referencia al tamaño de la imagen, no a la calidad directamente; un concepto más amplio donde entran en juego otros elementos como el sensor, el tamaño de pixel, el tipo de enfoque o las lentes, así como la calidad del procesado de las fotografías.

Otro error grande es pensar que todos los procesadores son iguales. No es lo mismo un procesador con arquitectura Cortex A72, cuyo rendimiento es un 50% superior que el de otros con arquitectura Cortex A53 o A57. Por eso no es lo mismo un Qualcomm Snapdragon 652 que un 617 o 615 o un Mediatek. También cabe destacar la tecnología usada por el procesador. Algunos terminales recurren a la tecnología big.LITTLE: el grupo “big” está compuesto por núcleos potentes y se encarga de tareas de primer nivel, como el multimedia. El grupo “LITTLE”, de núcleos menos exigentes auxilian a los grandes en tareas puntuales y, cuando no son necesarios, se mantienen en estado inactivo. Esto supone un gran ahorro de batería.

Hablando de batería. Son pocos los fabricantes que hablan abiertamente de la capacidad de la misma, la mayoría prefiere mencionar las horas de duración. Este número es un cálculo aproximado que muchas veces nada tiene que ver con la realidad ya que usan escenarios con brillo de pantalla demasiado bajo o un uso del WiFi o de datos ínfimo. Por eso, el smartphone debe contar con la máxima capacidad de almacenamiento energético. A más mAh, mejor. Y es que nadie querría que su teléfono de pantalla fabulosa se apague en apenas unas horas por su excesivo consumo.

Sin olvidar la memoria RAM: un smartphone que cuente con una baja capacidad de este tipo apenas podrá ejecutar dos o más aplicaciones simultáneamente, aun contando con el mejor procesador del mercado. A partir de 2 GB ya se puede considerar que el smartphone es apto para soportar las exigencias de las apps de hoy en día. Así mismo el tipo de memoria también influye ya que no es lo mismo DDR3 que DDr2. Otro detalle es la tecnología PoP Dual Channel que incluye el Aquaris X5 Plus con la cual el procesador accede en paralelo a la memoria RAM y a la memoria interna aumentando el rendimiento de manera considerable.

El equilibrio entre características técnicas, experiencia de uso, software y precio es, por tanto, esencial a la hora de conseguir el smartphone perfecto. Marcas como Apple, Samsung o la española BQ trabajan en esa línea para ofrecer una calidad superior hasta en los pequeños detalles.

El último modelo de la española, el BQ Aquaris X5 Plus, combina un procesador Qualcomm Snapdragon 652 octacore con con una batería de 3200 mAh, capaz de aguantar sin problemas una jornada completa de uso intenso y una pantalla FHD con su ya característico Quantum Color +. Una buena opción para los que buscan la mejor relación calidad/precio que se suma al auge imparable de la gama media, cada vez más cerca de los modelos más premium.

Un artículo publicado en TicBeat

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