Las 4 tendencias tecnológicas que pasaron del ‘hype’ al olvido

Por mucho que se hable de una tendencia tecnológica, ésta no va a ser más exitosa. La historia nos demuestra como muchas y vanagloriadas revoluciones acaban quedándose en agua de borrajas.

Una de las peculiaridades del sector tecnológico, especialmente en su vertiente más profesional, es la propensión a generar tendencias por doquier; términos más propios del marketing que vienen a denominar o bien fenómenos ya existentes o nuevas revoluciones que cambiarán el mundo. Big Data, Inteligencia Artificial, movilidad o la tan manida como vacía de concreción ‘transformación digital’ son solo algunos ejemplos de esta categorización.

Todas las tendencias anteriores se encuentran ahora mismo en su momento de ‘hype’, de máxima notoriedad… lo cual no acarrea precisamente que ya sean conceptos consolidados ni que sean sinónimos de una industria ya rentable o con casos de uso reseñables. Y es que, este momento de expectación se produce indistintamente de que finalmente la tecnología acabe siendo un éxito o un total fracaso.

En ese sentido, hemos de recordar que el término ‘hype’ lo acuñó en 1995 la firma de análisis Gartner para hacer referencia precisamente a eso: tendencias que hacen mucho ruido en un momento dado pero que acaban quedándose en meras promesas. Como veremos a continuación con cinco ejemplos recientes, no nos referimos a un dispositivo o una estrategia de una marca que resulta fallida, sino a esos paradigmas publicitados por el sector en su conjunto que nunca lograron cumplir con la ilusión generada ni entre los propios fabricantes ni los consumidores, los medios o los analistas.

BYOD y ‘consumerización’

Para los que ya lleven unos años en el sector tecnológico, estos dos términos les resultarán bien conocidos. Para los que se hayan unido en el último par de años, seguramente les resultarán completamente ajenos. Y es que tanto BYOD (‘Bring your own device’) como el mal traducido concepto de ‘consumerización’ han pasado de ser el gran reto y oportunidad del planeta a desaparecer del mapa, integrados en otras tendencias más en boga como la movilidad empresarial o la experiencia de usuario.

BYOD eran una siglas bajo las que se escondía algo tan obvio y lógico como que los empleados cada vez llevan más sus propios dispositivos personales (como smartphones o tablets) al lugar de trabajo, usándolos para desempeñar sus funciones profesionales. El término (tomado prestado de la tendencia ‘Bring your own bottle’ que se utilizó en los 70 en los restaurantes que permitían llevar tu propio alcohol de casa para consumirlo allí, como recuerda la Deusto Business School), sugería que las empresas debían establecer políticas específicas para garantizar la seguridad del entorno empresarial en estas situaciones de riesgos añadidos, así como para extraer valor de la mayor movilidad y la agilidad de estos trabajadores.

A principios de los 2000 también se creó el concepto de ‘consumerización’, no aceptado ni por la RAE ni por Fundéu BBVA. Bajo este paraguas se entendía que la progresión natural de las nuevas tecnologías había cambiado por completo, pasando de un esquema de empresa>consumidor a otro donde las tecnologías de consumo eran la que daban el primer paso, para luego ser adaptadas al entorno corporativo. Reflejo de ello serían las redes sociales, las interfaces de usuario o los propios dispositivos móviles. Sin embargo, los impulsores de esta filosofía han caído en desgracia ante el empuje de tendencias como el Big Data o la inteligencia artificial, cuyas primeras aplicaciones se están viendo en el entorno corporativo y no en el personal.

Virtualización

La virtualización fue la panacea de la informática moderna a principios de los 2000, un reinado de la innovación que desapareció por completo cuando fue absorbida y superada por el ‘cloud computing’, el modelo de entrega TI que se está consolidando por defecto en la actualidad. La virtualización consiste en crear una representación basada en software de algo, en lugar de una representación física. Dicho de otro modo: convertir los servidores físicos, unidades de almacenamiento o escritorios personales en una entidad virtual que puede ser gestionada de forma unitaria, reduciendo gastos de mantenimiento, favoreciendo la eficiencia y la seguridad del conjunto y mejorando el aprovechamiento de los recursos.

Compañías como VMware o Citrix hicieron de esta tendencia su motivo de vida, pero todas ellas han tenido que dar el paso de reconvertirse hacia la nube para poder sobrevivir. Si bien en este caso la virtualización ha logrado convertirse en una capa imprescindible de los modelos cloud, lo ha hecho a costa de perder el protagonismo publicitario del que gozó durante los inicios de la revolución digital.

Netbooks

Nunca fue fácil adivinar cuál sería el siguiente dispositivo informático revolucionario. Todos los que apostaron por el ‘ultrabook’ ideado por Intel acabaron tirándose de los pelos y aquellos que hicieron lo propio por los tablets han visto cómo las ventas de estos terminales nunca han conseguido cumplir con las expectativas inicialesPero existe una categoría de equipos que merece una mención aparte en esto de rozar los cielos para caer a los infiernos: los netbooks.

En 2007, estos pequeños ordenadores de apenas 10 pulgadas, un rendimiento cuanto menos cuestionable y un precio muy ajustado eran la gran promesa de los fabricantes de PC. En 2010, esta tendencia llegó a semejante nivel que se vendían más de 31 millones de netbooks al año, según cifras de IHS iSuppli. Y para cuando llegó 2014, apenas se comercializaban 4 millones de unidades. En la actualidad, directamente ni se fabrican.

El auge del iPad en primer lugar y de los dispositivos convertibles y ‘2 en 1’ con Windows después acabaron por desterrar al ostracismo a estos irrelevantes equipos. Lo curioso es que Intel llegó a crear una gama completa de procesadores para estos netbooks, mientras que Apple y otros fabricantes fueron duramente criticados por los analistas al no sumarse a esta efímera moda.

Realidad virtual

¿Saben ustedes que la realidad virtual se comenzó a tratar en la década de los 60, hace ya más de medio siglo? Desde su primera irrupción en el Sensorama de 1962, esta tendencia ha vivido distintos momentos de ‘hype’… seguidos de sus inherentes desapariciones. Por ejemplo, a principios de los 90 se consideraba que la realidad virtual ya sería una realidad masiva a finales de esa década; algo que obviamente nunca llegó a producirse.

La falta de contenidos y la mala experiencia inmersiva que ofrecían los primeros dispositivos de realidad virtual supusieron el fracaso de todos los empeños hechos hasta el momento. Quizás por ello, el renovado ‘hype’ que vive esta tendencia sea visto con recelos por muchos expertos.

Y parece que los números demuestran que estamos, de nuevo, ante una potencial burbuja de la realidad virtual. A pesar de todos los esfuerzos de Facebook (Oculus), HTC, Samsung o Sony por impulsar las ventas de sus respectivas gafas de RV, las ventas de este hardware fue un 40% más baja que las previsiones iniciales en 2016, según las cifras de la consultora CCS Insight. Veremos si el tiempo demuestra este nuevo círculo de desilusión o si, finalmente, la realidad virtual consigue asentarse en nuestra sociedad con casos de uso claros y rentables.

Escrito por Alberto Iglesias Fraga

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