La apuesta de Apple por los editores: ¿un fracaso anunciado?

Apple está decidido a tener un papel importante en la industria editorial. Hace tan solo unos meses, la compañía adquirió el servicio de lectura de revistas bajo suscripción Texture, al que ahora está intentando añadir a dicho servicio periódicos tradicionales, como The New York Times.

Pero todo suena demasiado similar a Instant Articles, un experimento de Facebook del que Apple debería haber aprendido algo. Con Instant Articles, los editores cedían el control a Facebook para conseguir más lectores. Todo parecía bastante bonito en apariencia, un pequeño precio a pagar por acceder a millones de ojos de todo el mundo. Pero, según un informe de Columbia Journalism Reviewmás de la mitad de los editores que se sumaron a este tren lo han abandonado.

Por desgracia, Apple parece encaminada a cometer los mismos errores, según TheNextWeb.com. Estos modelos tan solo funcionarían si las plataformas tuvieran un plan para compensar la pérdida de ingresos que supone alejar a los lectores de sus propias estrategias de monetización, como la suscripción o la publicidad.

Por ejemplo, The New York Times abandonó Instant Articles de 2017, alegando que su modelo de negocio dependía de las suscripciones, no de los clics. En agosto también se marchó The Guardian, mientras que otras como BBC News o National Geographic parece estar aferrándose a un débil hilo que terminará por caer.

Lo que ofrece Apple es bastante similar y las previsionestampoco son demasiado halagüeñas. De hecho, aunque Apple cuenta con 1.300 millones de dispositivos activos, tan solo 60 millones de personas utilizan cada mes Apple News. Es decir, una parte ínfima de consumidores de los de Cupertino utilizan una aplicación que, recordemos, es gratuita. ¿Qué esperanzas tiene Texture, por la que se abona una tarifa?

Al final, el alcance que tendría esta nueva iniciativa podría no compensar el cambio de modelo económico. Texture funciona de forma bastante similar a Spotify, permitiendo a los usuarios suscribirse por 10 dólares mensuales y disponiendo de sistemas de seguimiento complejos para comprobar lo que los usuarios leen y lo que no, para poder dividir los ingresos en función de las visitas.

Un modelo que durante los diez primeros años del nuevo milenio llevó al clickbait y a la caída general en el contenido online. Un problema que se incrementó con la llegada de las redes sociales y la encarnizada batalla por la atención de la audiencia. Es difícil pensar que limitar la audiencia vaya a mejorar la situación.

Vía: Marketing Directo

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